Amalia Gamio, licenciada en Medicina por la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México), participó en la elaboración del texto de la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de la ONU y en la actualidad es miembro del Comité sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de Naciones Unidas para el periodo 2019-2022.

[En esta entrevista, sus opiniones no reflejan ninguna posición del Comité, sino que son sus consideraciones como experta independiente y sirven de base para el debate que tendrá lugar durante el Congreso sobre el derecho a la autonomía personal #dap2019, y en el que Amaia Gamio ofrecerá una conferencia magistral, el día 22 de octubre].

-Como persona que trabajó en la elaboración del contenido de la Convención Internacional de los Derechos de las Personas con Discapacidad, ¿cómo valora el grado de cumplimiento y compromiso con la discapacidad de los países que se han adherido a la misma?

La elaboración del borrador de la Convención significó mucho, no solo por la meta misma de contar con un instrumento que contuviera los derechos de las personas con discapacidad, que es ahora el Primer Tratado Internacional sobre los derechos humanos de este importante colectivo; sino también porque convocó y reunió a las organizaciones internacionales de personas con discapacidad por primera vez en la historia de Naciones Unidas. Importantes discusiones presenciales, así como en línea, sumadas a las consultas que con estas organizaciones tenía cada Estado sobre los avances del borrador, constituyeron una oportunidad única de reunir muchas mentes brillantes que aportaron relevantes insumos para el documento. Se reconoció por primera vez que no hay mejor experto que las personas que por centurias han vivido la discriminación sin poder –hasta entonces- hacer comprender a la sociedad conceptos básicos como la garantía de los derechos.

La necesidad fundamental de un cambio del enfoque médico asistencialista al enfoque social de la discapacidad fue, y sigue siendo, la piedra angular del cambio de paradigma. Sin éste, no se podría entender los demás derechos contenidos en la Convención.

-¿Cómo cree que la ONU y los diferentes estados deben trabajar para seguir avanzando en el cumplimiento de la Convención y por tanto de los derechos de las personas con discapacidad?

Me parece que falta aún mucho compromiso por parte de los Estados, porque comprender a fondo este cambio de paradigma no está siendo tan sencillo. No solamente porque la idea de enfocar a las personas con discapacidad con una visión caritativa y proteccionista es ancestral, sino porque todo cambio implica el entendimiento profundo de por qué se quiere cambiar, y un esfuerzo para invertir en términos financieros, y en capacitar, sensibilizar, aprender nuevas formas de actuar y pensar. Ha habido algunos avances (unos países más, otros menos) dependiendo de su capacidad económica y desarrollo, pero también de su disposición política hacia la discapacidad. Hay problemas comunes de los cuales me gustará hablar más adelante.

-¿Qué valoración hace de su aplicación?

A 11 años de la entrada en vigor del instrumento, hay áreas de oportunidad que ya se encuentran identificadas, para mi son: I) la sensibilización, II) la no discriminación transversalizada, III) la armonización legislativa y cumplimiento de la misma, así como el establecimiento de políticas, planes y programas, IV) el reconocimiento de la capacidad jurídica y acceso a la justicia. Podremos discutir estos puntos más ampliamente durante el Congreso #dap2019.

-¿Cómo valora los avances que se han hecho en España al respecto y en qué aspectos debe mejorar?

España ha sido un país pionero en la constitución de organizaciones sociales de excelencia como la ONCE, que ha sentado un precedente en todo el mundo. Cuenta con excelentes programas para la formación y especialización en derechos humanos de las personas con discapacidad como el de la Universidad de Salamanca, del que soy orgullosamente egresada. Tiene actualmente organizaciones como la que me ha hecho el honor de invitarme a participar en este I Congreso sobre el Derecho a la Autonomía Personal discapacidad física, orgánica, envejecimiento y cronicidad, tema fundamental dentro de los derechos de las personas con discapacidad.

Pero hay algunos retos que todavía persisten y que han sido señalados por diversas organizaciones, y por las Observaciones del Comité, como el relativo estancamiento en la educación inclusiva, que los derechos de las mujeres y niñas con discapacidad todavía no se garanticen plenamente y que existan diferencias significativas entre comunidades autónomas. También preocupa que las políticas públicas de discapacidad y las de igualdad de género no contemplen medidas para la lucha contra la discriminación múltiple e interseccional que viven las mujeres y niñas con discapacidad, y que no se disponga de datos sobre su situación; y la persistencia de la categorización dentro del modelo médico a las personas con discapacidad, así como la persistencia de la institucionalización a personas con discapacidad psicosocial e intelectual.

Las niñas y las mujeres con discapacidad padecen una doble discriminación, bajo su punto de vista, ¿qué hemos de trabajar a nivel global, pero también en cada país, para conseguir que los derechos humanos y las políticas de discapacidad incorporen la perspectiva de género y acabar con esta doble discriminación?

Igual que passa en España, la mayoría de los países no tiene aún la sensibilización, la legislación, los programas y las políticas públicas que respeten plenamente los derechos de las niñas y mujeres con discapacidad; incluso es necesario puntualizar que muchos no lo hacen para las mujeres en general. La brecha de género continúa presente en muchos países del mundo, en donde se sigue viendo a las mujeres como personas de categoría inferior y, en consecuencia, no solo no se respetan sus derechos, sino que se las discrimina abiertamente ofreciéndoles menor acceso a la educación, a la capacitación, al trabajo… Esta ancestral discriminación se inicia desde el seno familiar, en donde aún persisten estereotipos nocivos que limitan la participación efectiva de las mujeres, y más específicamente de las niñas y mujeres con discapacidad, en todos los ámbitos de la vida. Y yo diría que más que una doble discriminación, las mujeres enfrentan múltiples discriminaciones: mujeres indígenas, afrodescendientes, migrantes, desplazadas internas, refugiadas, pobres, embarazadas, niñas, jóvenes, adultas mayores… suman múltiples formas de discriminación. La discriminación múltiple e interseccional puede ocurrir con cualquier combinación de dos o más motivos que van complicando más y más las posibilidades de inclusión. Para ilustrar más estos puntos se cuenta con los artículos 5 y 6 de la Convención, así como con las Observaciones generales del Comité, la número 3 de 2016 sobre mujeres con discapacidad, y la número 6 del 2018 sobre Igualdad y no discriminación.

“En España hay algunos retos que todavía persisten como el relativo estancamiento en la educación inclusiva, o que los derechos de las mujeres y niñas con discapacidad todavía no se garanticen plenamente”

Para abordar desde diversas perspectivas de cómo garantizar los derechos de las personas con discapacidad en cada etapa del ciclo de vida, inscríbete al Congreso #dap2019

 

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